Inconformismo

Mafalda inconformista

Me gustan las personas que no se conforman. Que pese a las circunstancias, por muy chungas que sean, se defienden con uñas y dientes, y no se detienen por muchos dientes y uñas (se) les rompan.

No es fácil. No lo es.

El inconformismo está muy penalizado, sobre todo cuando la inconformista es una persona de las de abajo, de las anónimas que no pasan de ser un número más en las estadísticas. Porque el camino lo va a tener que recorrer en solitario, sin recibir la complicidad ni las palmaditas en la espalda de nadie.

Pero aún más difícil que ponerte en marcha es darte cuenta de que no te conformas y tomar la decisión de que vas a luchar para cambiar las cosas.

A mí fue lo que más me costó. Y hasta que no me di cuenta de que el suelo se había abierto bajo mis pies y que me encontraba en plena caída libre hacia los infiernos, no reaccioné.

Ahora miro hacia atrás y me cuesta horrores reconocerme en aquella mujer. Me produce lástima, pero también me cabrea. ¿Cómo podía ser tan pánfila? ¿Por qué aguanté tanto? ¿Qué sentido tenía aquella vida en la que mi personalidad estaba anulada por completo?

Era como si me hubiera encerrado en una caja aislada del entorno, donde no había intercambio posible de ideas ni de sensaciones. Y cuando la caja se abrió y me encontré abandonada en un mundo con el que llevaba tanto tiempo sin interactuar, me sentí superada, más desamparada e impotente que nunca.

En esas circunstancias la tentación de caer en la autocompasión es muy grande; lo verdaderamente difícil es asumir la situación. Pero lo hice. Supongo que una chispa de la mujer guerrera y vital que soy se mantenía latente muy en el fondo, y no se sabe cómo, consiguió prender.

Benjamín cuenta mi historia en esa estupenda novela que es Con la vida a cuestas. Para mi gusto debería haberme dedicado más atención, pero ya he dicho que me gusta la gente que no se conforma, y resulta que en el libro tenía que compartir espacio con varios ejemplos admirables de inconformismo.

He pensado largamente sobre el tema, y he llegado a la conclusión de que el inconformismo puede ser una actitud ante la vida, que tiene que ver con la forma de ser y con la ideología, pero que también se puede llegar a él a través del instinto de supervivencia.

¿Cómo si no se puede entender el terrible viaje vital que lleva a cabo Edurne, esa anciana enigmática y sabia, “la bruja”, que un día en el que cualquiera habría deseado morir se encuentra con que a partir de entonces sólo conocerá el rechazo en su existencia? O Irina. ¿De dónde saca las fuerzas para imponerse a ese destino de pesadilla con el que había quedado marcada desde su nacimiento? También el viaje de Alberto hay que entenderlo a partir del instinto de supervivencia, porque no imagino un drama peor que la pérdida de un hijo. ¿De dónde saca uno la energía para seguir adelante?

Luego está el caso de Rosa. Debo reconocer que la envidio. Ojalá yo hubiera sido capaz de mantenerme siempre tan fiel a mi forma de ser. No es fácil ser coherente ni consecuente. Sin embargo, ésa es la mejor garantía de conservar la dignidad intacta. Esa dignidad que nos mantiene la cabeza siempre alta.

La verdad es que cuando pienso en ello me doy cuenta de que hasta que no empecé a exorcizar mis penas, mis iras y mis odios; hasta que no desnudé mi alma públicamente, a través de este espacio virtual, no empecé a descubrir a la verdadera Lorena, la que mi cobardía se había empeñado en anular.

Rosa es inconformista por naturaleza. Ella le marca el camino a la vida, y no al revés. Y ésa, ahora lo sé, es sin duda la mejor manera de vivir.

Nunca es tarde para dejar de conformarnos.

El inspector García

Nueva novela Benjamín Recacha

El inspector García protagoniza la nueva novela de Benjamín Recacha.

Hola. Me llamo Jesús García. Soy inspector de policía, de homicidios. Si han leído Con la vida a cuestas, la segunda novela de Benjamín, ya me conocen. Si no lo han hecho, les diré que soy un poli algo peculiar. Para empezar, no es que esté convencido, sino que sé que mi misión en la vida responde a los designios del Señor.

¿Y esas caras? Las explicaciones se las piden ustedes al escritor. Yo no soy más que un personaje literario. No elegí mi vida, pero les aseguro que represento mi papel con absoluto convencimiento. Cuando uno es elegido por Dios para cumplir la misión que le tiene reservada, no queda más opción que aceptar la responsabilidad.

Muchos dicen que soy un iluminado, pero no lo creo. Cumplir con lo que la vida tiene reservado para cada persona no es cuestión de iluminación, sino de humildad. Quizás si pusiéramos más atención a lo que nos dice el corazón, escucharíamos el mensaje del Señor y el mundo sería un lugar más agradable. Hay demasiada gente perdida dando tumbos por ahí, y muchos escogen el camino equivocado.

Benjamín me ha pedido que les hable de la novela que está escribiendo, en la que soy el protagonista. Los lectores de Con la vida a cuestas ya tuvieron la oportunidad de conocer algo de mi pasado, de cuando trabajaba en Madrid resolviendo casos horribles… Esa experiencia hizo que me diera cuenta de que la maldad existe y que por mucho afán que uno ponga en retirar de la calle a los sirvientes del Mal, siempre hay más dispuestos a tomar el relevo.

El Señor puso a examen mi fe y mi lealtad con pruebas muy difíciles de asumir, y eso me llevó a pedir el traslado a León, un destino a priori más tranquilo. Pero lo que leerán ustedes en la nueva novela, que el autor pretende tener lista durante este año, sucede en Madrid, a finales de los años 90.

Es evidente que sobreviví, al menos biológicamente, pero tuve que hacer renuncias importantes. Sin embargo, ¿qué son las pretensiones individuales, el bienestar egoísta de un solo ser, en comparación con un propósito mayor, como es servir al bien común?

No soy un fanático. Mi relación con el Señor es íntima, basada en la confianza y la lealtad mutuas. No creo en iglesias ni religiones, pero sí creo en las personas…, aunque tras tantos años sirviendo, reconozco que mi fe en el ser humano ha tambaleado en no pocas ocasiones. Nunca olvidaré al maldito asesino de la araña… Suerte que Dios me concedió el regalo de ser padre de Inés. Me pregunto por qué la hizo tan diferente a mí: brillante, descarada, escéptica, tan punzante como cariñosa, tan vital…, tan atea. Todo un reto para un hombre de convicciones firmes.

No les voy a adelantar nada más. Únicamente les diré que Benjamín sigue emborronando páginas y más páginas, y que parece que vuelve a coger ritmo después de un mes poco productivo.

Y una última cosa: si quieren conocerme mejor, quizás les apetezca leer Con la vida a cuestas, una novela sobre la vida, sobre gente que sobrevive y quiere vivir, y en la que pasan muchas cosas. Creo que les gustará.

Vayan con Dios.

Más que un recuerdo

Obra de Fran Recacha

Cuadro de Fran Recacha que ilustra la cubierta de ‘Con la vida a cuestas’.

El primer día del año es un buen momento para volver a aparecer por aquí. Hace demasiado tiempo que no escribo en este paseo por la vida, así que seguramente habíais creído que lo había abandonado. Pero no. Llevaba tiempo pensando en regresar, pero como soy un personaje literario dependo de mi creador para teclear, y resulta que él está bastante ocupado con proyectos diversos que no le dejan tiempo para dedicar a esta humilde luchadora.

Benjamín ya está en pleno proceso de escritura de su siguiente novela, y, como me temía, una vez que su cerebro se ha llenado de nuevas tramas y personajes, nosotros, los que lo acompañamos durante tantos meses, hemos quedado relegados a un rincón de la memoria.

Sin embargo, yo no me resigno a convertirme en un simple recuerdo, y aquí me tenéis, empujándole a rescatarme, a darme voz de nuevo.

Los personajes de Con la vida a cuestas somos demasiado jóvenes aún como para que nos olviden. Tenemos muchas cosas que explicar y nos encantaría que hubiera mucha gente interesada en conocer nuestra historia. Os voy a revelar un secreto: sueño con convertirme en uno de esos personajes inmortales, como los de esas novelas que por muchos años que pasen, el tiempo no pasa para ellas.

Lo sé. Sé que es un sueño muy fantasioso, pero qué gracia tendría la vida si no la llenáramos de fantasía, de sueños por cumplir, de retos que afrontar.

Si habéis seguido algo de mi trayectoria, o si habéis leído mi historia, ya sabéis que la resignación la desterré hace tiempo de mi vida. Un 1 de enero es un buen día para abandonar lo que nos impide crecer como personas, para mirar hacia delante con optimismo o, al menos, con la resolución de no permitir que nadie dirija nuestra vida.

Es curioso que el personaje de un libro pueda plantearse algo así, ¿verdad? Entenderéis entonces lo curioso que resulta para mí que tantas personas de carne y hueso hayan renunciado a vivir, que se dejen llevar y anden inmersas en un bucle de realidad gris que les impide levantar la vista y plantearse que lo más importante que existe son ellas mismas.

Pero bueno, no quiero que penséis que soy otra gurú con recetas mágicas, ni que me cojáis manía como a esas frases sentenciosas ilustradas con bonitas fotos de paisajes y seres requetefelices. Nada más lejos de mi pretensión que parecerme a Paulo Coelho.

Sólo quería pasarme por aquí a saludar y a comunicaros que mi propósito para el nuevo año es aparecer más a menudo. Intentaré convencer a algunos de los otros personajes para que también lo hagan.

¡Feliz 2016!

Recuerdos que trascienden la ficción

Nájera

Monasterio de Santa María la Real, en Nájera.   Foto: Mónica Esteban

Viajar para huir. Eso hice yo. Huir de una realidad tan aplastante que me impedía respirar, que me hacía desear estar muerto. Como mi hijo… Pero no quiero volver a pensar en ello. A veces creo haberlo superado, pero otras muchas la tentación de dejarme llevar por el recuerdo es demasiado poderosa. La verdad es que esa mochila la cargaré siempre conmigo.

Yo no elegí mi vida. ¿Qué personaje literario lo hace? Las personas de carne y hueso tenéis la oportunidad de decidir. Sí, ya sé que las circunstancias a menudo son incontrolables, que el peso de la realidad puede ser tan asfixiante que te impida escapar, pero aun así, podéis decidir. Yo no. Yo me encontré con un accidente, debiendo superar la pérdida de Eloy y de María, mi compañera, mi apoyo constante, sin saber por qué. El escritor lo decidió todo por mí y me plantó ahí, vacío de esperanza y con un dolor inmenso que lo ocupaba todo.

Y entonces me hizo viajar. Bueno, no sé si toda la responsabilidad fue suya. Quiero creer que algo tuve que ver, que la sensación que me transmitió aquella canción en la radio, que aquel “click” que sentí y me empujó a coger un mapa fueron cosa mía.

Ese viaje a través de paisajes y de la memoria de tantas personas… personajes que encontré, me hizo cambiar. Acumulo nuevos recuerdos que me hacen sentir vivo, que han desplazado tanto dolor…, pero sigo siendo un personaje literario, ¿no es así? ¿Y acaso puede un personaje literario trascender la ficción, huir también de la mente de su creador?

A veces, cuando me siento lleno de energía, cuando me invade la certeza de que esas páginas de una novela en verdad son el relato de una historia real, estoy seguro de que sí. Y aunque jamás consiga un cuerpo físico que me otorgue la categoría de persona real, nadie me podrá negar que habré trascendido la mente de mi creador cuando alguien pase las páginas del libro que cuenta mi historia.

Río Najerilla

El río Najerilla, a su paso por Nájera.   Foto: Mónica Esteban

Por ejemplo, en la mente de Mónica e Iñaki, autores de las fotos que ilustran este texto, soy otro. No sé quién, pero seguro que alguien diferente, puede que incluso muy diferente del Alberto que surgió de la mente de Benjamín, el autor de Con la vida a cuestas.

Y esas fotos me traen recuerdos de sabor agridulce. Fue en ese puente sobre el río Najerilla donde mi viaje empezó de verdad. Desde allí divisé a aquella misteriosa anciana rodeada de gatos que acabaría haciendo saltar en pedazos mi mundo emocional, obligándome a recomponer las piezas. No os cuento más, quizás prefiráis descubrir mi historia vosotros mismos.

Con la vida a cuestas, seleccionado por Amazon para la promoción #AutopublicaConKindle:

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‘Con la vida a cuestas’ tiene nuevo booktrailer

Doy por hecho que antes de poneros a leerme habéis visto el vídeo. ¿Cómo? ¿Qué no lo has visto? Venga, va, que dura poco más de un minuto. Yo te espero…

¡Que no sigas leyendo hasta que no lo hayas visto! A ver si me voy a enfadar…

Disculpad el resto, pero es que no le dedican un vídeo a una cada día. Sí, ¡soy yo! Esas palabras las escribí yo y… Bueeeeno, vale, no es exacto al cien por cien que la chica de la imagen sea yo… Lo reconozco: tampoco la voz es mía. ¿Pero es que no recordáis que soy un personaje literario?

De todas formas, me hace una ilusión enorme. No hace nada estaba limpiando suelos y lavabos en el aeropuerto y vendiendo croissants en una panadería de mala muerte, y ahora ya me veis, estrella cinematográfico-literaria.

Sí, sí, vosotros reíros, pero con el éxito que las novelas de Benjamín están consiguiendo en la plataforma on line esa, sí, Kobo se llama, pues no os extrañe que más pronto que tarde me veáis protagonizando una peli…

¿Qué dices? ¿Que no me flipe? Va, no seas modesto, que te estás haciendo de oro con los ebooks esos… ¿De qué te ríes? ¡Deja de revolcarte por el suelo, hombre! ¿Qué he dicho que sea tan gracioso? Desde luego, no hay quien entienda a estos escritores…

En fin, que Con la vida a cuestas ya tiene dos booktrailers. El primero lo protagonizaba Alberto, con un fragmento de una de las reflexiones que aparecen en la novela, y en este segundo soy yo la que me pongo trascendente.

Es curioso cómo cuando se le pone voz a los pensamientos éstos parecen ganar profundidad, y más si es una voz como la de Mamen, La chica de los jueves, una de las blogueras del momento.

Benjamín está muy contento de que aceptara la propuesta de ponerme voz. Dice que menos mal que se lo ha pedido ahora, cuando todavía le quedan huecos en la agenda para atender a blogueros “mortales” como él, que en unos meses habrá que pedir cita previa para contactar con ella, y más después de que publique el libro en el que está trabajando, que, según le ha contado, tendrá listo muy pronto.

La verdad es que la chica tiene talento, pero tampoco me parece que sea para tanto… ¿Qué quieres ahora, “pesao”? ¿Cómo? ¿Envidiosa yo? Quita, quita, que no sabes lo que dices.

Bueno, aquí lo dejo por hoy, que ya es hora de recogerse.

Si después de ver el vídeo no resistís la tentación de leer Con la vida a cuestas, aquí tenéis las setenta primeras páginas en descarga gratuita, y aquí los sitios donde lo podéis adquirir, tanto en formato digital como en papel.

Buenas noches. Me voy a soñar con el estrellato en esta noche de luna llena.

Un viaje por los escenarios de ‘Con la vida a cuestas’

Embalse de Barrios de Luna

Embalse de Barrios de Luna, puerta de entrada a Babia.   Foto: Benjamín Recacha

Soy un personaje de ficción. Lorena, la esforzada y asqueada madre separada coprotagonista de Con la vida a cuestas, que en un momento determinado dice basta y decide tomar las riendas de su vida. Soy un personaje de ficción, sí, pero aquí me tenéis, escribiendo, hablándoos desde una pantalla.

A quienes hayáis leído el libro también os habré estado hablando; a través de la voz del narrador, de acuerdo, pero si la historia ha conseguido atraparos, habrá llegado un momento en que esa voz intermediaria se habrá diluido, de forma que los personajes habrán cobrado vida. Cuando eso ocurre, la frontera entre la ficción y la realidad desaparece, al menos mientras uno mantiene las páginas abiertas (o el lector digital encendido). Y es una sensación fantástica, ¿verdad?

Yo leo mucho, sobre todo blogs, aunque también novelas. Os lo podéis creer o no, pero eso no va a cambiar lo que os quiero contar. He leído Con la vida a cuestas… Bueno, está bien, en realidad la he vivido. De lo que os quiero hablar es de la cantidad de escenarios diferentes que aparecen, que en mi opinión casi le llegan a otorgar la etiqueta de literatura de viajes.

En realidad no lo es, porque esos escenarios tienen un papel de complemento; su objetivo es contextualizar y reforzar la carga emocional de la trama, pero, en cualquier caso, os aseguro que dan ganas de hacer más de una escapadita.

Buena parte del relato se desarrolla en la provincia de León… ¿Que si he estado? Mmmm… Vais a tener que leer el libro, porque si me voy de la lengua Benjamín es capaz de cerrarme el blog.

Hagamos un repaso de localizaciones: Barcelona, la gran ciudad, con ese aeropuerto donde he llegado a sentirme tan anulada como persona. Es curioso, también en mi matrimonio llegué a sentirme así, aunque entonces no era consciente de ello… En fin, que me desvío del tema.

Otras ciudades que aparecen son Madrid, Sevilla, Logroño, Pamplona, León, Oviedo…, pero en la mayor parte de los casos cumplen un papel anecdótico. El peso de la novela recae sobre todo en pequeñas ciudades, pueblos y parajes naturales. Yo, por ejemplo, veréis que hago un par de escapadas, a Tenerife y al precioso pueblo granadino de Salobreña.

Alberto visita muchos más lugares. La primera parada en su viaje, físico, pero sobre todo de reconstrucción personal, es en La Rioja, en Nájera, un pueblo que fue reino hace un milenio. Allí descubrirá San Millán de la Cogolla y sus monasterios de Yuso y Suso, y la narración nos llevará también al navarro Valle del Baztán y su capital Elizondo para recordar el trágico pasado de Edurne, “la bruja”.

El siguiente escenario, el más “mágico” para mi gusto, es la comarca leonesa de Babia. Un tesoro escondido, que para muchos no existe más que en el refranero popular. Pues sí, Babia es real, tanto que abruma por su belleza. El embalse de Barrios de Luna nos da la bienvenida a un paraíso natural del que el pueblecito de La Cueta se convierte en Con la vida a cuestas en su capital.

Desde allí, Alberto y otros personajes, como Irina, Ana y Pedro, nos llevan de excursión al Parque Natural de Somiedo, en Asturias, uno de los principales santuarios del oso pardo en España. Aún estoy sobrecogida con el capítulo que protagonizan la osa y sus dos cachorros… Ay, que me voy de la lengua…

No es Somiedo el único enclave asturiano que vamos a visitar con la lectura. También Llanes, Ribadesella, Pechón…, y buena parte de la costa cantábrica, desde la playa de As Catedrais en Lugo hasta San Vicente de la Barquera, ya en Cantabria. Pero, como os decía, la localización principal es la provincia de León.

De Babia a El Bierzo. Villafranca del Bierzo, uno de los puntos clave en el Camino de Santiago, es el enclave central de la tercera parte de la novela. Estoy tentada de dar nombres, pero me voy a tener que contener para no desvelar detalles relevantes…

Sólo diré que dan ganas de hacer un recorrido por todos esos lugares preciosos que aparecen: Ponferrada y su castillo templario, Las Médulas, el Valle del Silencio, los Ancares, otro paraíso natural entre León y Galicia, donde el tiempo parece haberse detenido…

Como veis, la lista es larga. Incluso una parte del relato, en la que conocemos a Helga, la fotógrafa alemana afincada en Villafranca, sucede en Alemania. Vale, vale, ya no digo más.

Sólo añadiré que si decidís darle una oportunidad a esta segunda novela de Benjamín, estoy segura de que os alegraréis de haberlo hecho.

La escritora libre

Con la vida a cuestas - Benjamín Recacha García

Os presento a Rosa, una mujer estupenda que os enamorará en cuanto la conozcáis mejor. Podéis leer su historia o escucharla en la voz de otra periodista y escritora sevillana, Berta, también Carmona (Benjamín me asegura que es pura casualidad).

Rosa es uno de los personajes más importantes con los que se cruza Alberto en su camino Con la vida a cuestas. Pero no os voy a chivar detalles. Vale la pena que leáis el libro. La versión digital, que incorpora otros nueve fragmentos de audio, estará disponible muy pronto.

Os dejo con Berta y Rosa…

http://www.ivoox.com/escritora-libre_md_4509321_wp_1.mp3″

 

Rosa Carmona era una periodista sevillana a la que la crisis había obligado a reconvertirse. Como tantos otros periodistas, se quedó en paro después de que el periódico en el que trabajaba tuviera que echar la persiana. A sus treinta y tantos y una larga carrera profesional desarrollada íntegramente en el ámbito de los medios de comunicación, decidió buscar empleo de lo suyo, pero lo que le ofrecían era basura. No estaba dispuesta a aceptar basura, ni se resignaba a buscar trabajo de “lo que fuera”, de modo que se planteó un nuevo reto: encontrar la manera de vivir de lo que más le gustaba hacer, que era escribir.

Inundó las redacciones de los diarios tradicionales y de los digitales de artículos de opinión y reportajes que publicaba en su blog, con la esperanza de que alguien considerase una buena inversión pagar por sus escritos. Consiguió alguna colaboración en un par de medios locales, que le reportaban unos ingresos ridículos.

A los pocos meses llegó a la conclusión de que por ese camino estaba condenada a comerse los mocos, así que se reunió consigo misma para plantear una nueva estrategia.

“Te gusta escribir. Lo haces bien. Te gusta viajar. Te gusta escribir sobre lo que ves cuando viajas. No tienes ninguna obligación que te ate a tu vida actual. Estás cobrando el paro. Es el momento de liarse la manta a la cabeza”. Y eso hizo.

Dedicó el siguiente año a viajar por España de la manera más económica posible y a explicar la aventura en su blog de forma novelada, desde el punto de vista de un personaje ficticio. Así fue como cobró vida Nadia Montes, una investigadora muy especial que acabaría llamando la atención de una editorial especializada en guías de viaje.

Sus responsables vieron en Nadia un filón para hacer más atractivas las típicas guías. Apostaron por convertirlas en libros de aventuras cuya trama se desarrollaba en escenarios reales. Y el experimento funcionó, de forma que Nadia consiguió una colección propia.

Rosa había sido bastante modesta con Alberto, pues ya había publicado cinco novelas, y en aquel momento estaba inmersa en la sexta, ambientada en buena parte en la provincia de León.

La escritora se había adaptado bien a aquella vida, siempre viajando, descubriendo nuevos lugares y gente interesante; siempre escribiendo, y acompañada por su peludo amigo.

No echaba de menos el hogar, ni las cosas que tradicionalmente van ligadas al hecho de tenerlo. No se arrepentía, por ejemplo, de haber dejado pasar la oportunidad de ser madre. No había sido una decisión consciente, pero tenía claro que no quería ser madre soltera y nunca había encontrado a la persona que le hiciera despertar el instinto maternal. Ahora, a los cuarenta y dos años, se consideraba demasiado mayor para criar a un hijo, ni aunque las circunstancias fueran diferentes.

De hecho, nunca había encontrado a la persona que le hiciera sentir que se estaba perdiendo algo que mereciera la pena por no tener una relación. Cuando comparaba a los tíos que se cruzaban en su vida con Íñigo, siempre salían perdiendo. Cómo iba a tomar en serio a hombres que eran menos interesantes que un perro, por mucho que el suyo fuera el mejor perro del mundo.

Durante su etapa en el periódico había tenido varias parejas. Entonces no tenía perro, pero de haberlo tenido la conclusión habría sido la misma.

Total, que había acordado consigo misma que, salvo sorpresa inesperada, los hombres servían para satisfacer sus necesidades sexuales… y a menudo no lo conseguían.

Rosa era un espíritu libre, que disfrutaba de su independencia. A la vida no le exigía más que la oportunidad de vivirla, y era así como lograba exprimirla para saborear hasta la última gota de jugo.

Las voces de ‘Con la vida a cuestas’

Se me pasan los días volando y no me doy cuenta de que ya hace unos cuantos que no publico nada nuevo. No puede ser, y menos cuando se supone que tengo el encargo de promocionar un libro. Benjamín continúa preparando el ebook de Con la vida a cuestas. Creo que lo está pasando muy bien… ¿Cómo dices? ¿Que me vaya a tomar por…? Será zafio, el escritorzucho éste…

En fin, no parece que esté de muy buen humor en este momento, pero no importa. Yo venía a hablaros de dos novedades. La primera, que el 28 de mayo tendrá lugar la presentación de la novela en el Col·legi Oficial de Disseny Gràfic de Catalunya, en la calle Paradís de Barcelona, muy cerquita de la plaza Sant Jaume. Imagino que “el autor” avanzará todos los detalles en su blog, pero bueno, así os vais reservando la fecha.

Respecto a la segunda novedad, más que hablaros de ella se trata de que la escuchéis. Ya sabéis que Con la vida a cuestas en su versión digital va a contar con contenidos extra. Ya os adelanté algo la semana pasada, y hoy traigo otro aperitivo. Benjamín tiene la suerte de haberse encontrado en las redes sociales con gente estupenda, siempre dispuesta a colaborar con él para mejorar sus proyectos y ayudarle a difundirlos. Esta vez cuatro personas le han cedido su voz para locutar algunos fragmentos de la novela.

Yo he tenido la suerte de escucharlas y son todas preciosas, de lo más sugerentes. Vamos, que como decía Toni Cifuentes en un comentario de la entrada anterior, dan ganas de que nos lean la novela al completo.

Os dejo con una breve degustación, en boca de María Suárez y Berta Carmona. Luego me decís si os invitan a querer escuchar más.

http://www.ivoox.com/preparando-ebook-con-vida-a_md_4480004_wp_1.mp3″


El tema musical de fondo es ‘Piano and Orchestra 1’ de Musway Studio.

¡Si hasta tenemos vídeo promocional!

No puedo dejar de verlo, una y otra vez. Hace un rato Benjamín me ha dicho que había colgado en Youtube el primer booktrailer (él es que es muy internacional; se ve que booktrailer queda más profesional que vídeo de promoción) de Con la vida a cuestas, y aquí me tenéis, con la sonrisa tonta, viéndolo en modo de reproducción continua.

Bueno, sólo os quería contar esta novedad que me tiene tan entusiasmada y recordaros que el libro en papel ya está disponible en cuatro librerías: Saltamartí, en Badalona; Consumició Obligatòria, en Barcelona; y Ginesta y Arturo, en Caldes de Montbui. También en Amazon.com, Amazon.es y en el blog del autor, quien me insiste en que os diga que está trabajando en la versión digital y que pronto habrá más novedades.

¿Qué se traerá este hombre entre manos?

¿Quieres empezar a leer ‘Con la vida a cuestas’?

'Con la vida a cuestas' - Benjamín Recacha García

Descárgate la primera parte de la novela pulsando sobre la imagen.

Esta noche no me voy a enrollar mucho. La verdad es que estoy entusiasmada porque faltan sólo dos días para la presentación en sociedad de Con la vida a cuestas. Benjamín me ha dicho que no me vaya de la lengua porque está preparando un largo artículo en ‘la recacha’ para explicar en profundidad su experiencia de las últimas semanas editando y publicando la novela, pero como este blog es mío (por mucho que él se empeñe en que soy producto de su “creatividad desbordante”), se va a tener que aguantar.

No sé si os ha dicho ya que el miércoles y el jueves participará en la feria del libro de Sant Jordi. Yo estoy deseando que miles de lectores conozcan ya mi historia y la del resto de personajes, aunque él es un poco aguafiestas y me dice que se me va la olla, que me dé por más que satisfecha si se nos llevan a casa un par de docenas de amables personas. En fin, que yo no voy a dejar pasar la oportunidad de animaros a que el miércoles por la tarde os acerquéis a la plaza de la Vila de Badalona, o el jueves a Caldes de Montbui, por la mañana, y a la plaza de la Vila de Gràcia, en Barcelona, por la tarde.

Que sí, pesao, que ya me has dicho que estás escribiendo un post para explicarlo todo detalladamente… En serio, todo lo malo que oigáis/leáis sobre los escritores es rigurosamente cierto.

Os decía que no me iba a enrollar, y os prometo que esa era mi intención, porque el objetivo del post era despertaros (más aún si cabe) las ganas de leer Con la vida a cuestas. ¿Cómo? Pues de la única manera mediante la cual uno puede decidir por sí mismo si la lectura vale la pena: poniendo al alcance de quien lo desee la primera parte de la novela. Más de sesenta páginas en pdf, que podéis descargar pulsando aquí o sobre la imagen de la portada.

Esto sí que no lo esperabais, ¿eh? Creo que Benjamín tampoco… No sé si le ha hecho mucha gracia… Bueno, yo por si acaso me escabullo sigilosamente. A ver si los nervios me dejan dormir.

¡Que disfrutéis la lectura! Y luego me contáis si os habéis quedado con ganas de más.