Recuerdos que trascienden la ficción

Nájera

Monasterio de Santa María la Real, en Nájera.   Foto: Mónica Esteban

Viajar para huir. Eso hice yo. Huir de una realidad tan aplastante que me impedía respirar, que me hacía desear estar muerto. Como mi hijo… Pero no quiero volver a pensar en ello. A veces creo haberlo superado, pero otras muchas la tentación de dejarme llevar por el recuerdo es demasiado poderosa. La verdad es que esa mochila la cargaré siempre conmigo.

Yo no elegí mi vida. ¿Qué personaje literario lo hace? Las personas de carne y hueso tenéis la oportunidad de decidir. Sí, ya sé que las circunstancias a menudo son incontrolables, que el peso de la realidad puede ser tan asfixiante que te impida escapar, pero aun así, podéis decidir. Yo no. Yo me encontré con un accidente, debiendo superar la pérdida de Eloy y de María, mi compañera, mi apoyo constante, sin saber por qué. El escritor lo decidió todo por mí y me plantó ahí, vacío de esperanza y con un dolor inmenso que lo ocupaba todo.

Y entonces me hizo viajar. Bueno, no sé si toda la responsabilidad fue suya. Quiero creer que algo tuve que ver, que la sensación que me transmitió aquella canción en la radio, que aquel “click” que sentí y me empujó a coger un mapa fueron cosa mía.

Ese viaje a través de paisajes y de la memoria de tantas personas… personajes que encontré, me hizo cambiar. Acumulo nuevos recuerdos que me hacen sentir vivo, que han desplazado tanto dolor…, pero sigo siendo un personaje literario, ¿no es así? ¿Y acaso puede un personaje literario trascender la ficción, huir también de la mente de su creador?

A veces, cuando me siento lleno de energía, cuando me invade la certeza de que esas páginas de una novela en verdad son el relato de una historia real, estoy seguro de que sí. Y aunque jamás consiga un cuerpo físico que me otorgue la categoría de persona real, nadie me podrá negar que habré trascendido la mente de mi creador cuando alguien pase las páginas del libro que cuenta mi historia.

Río Najerilla

El río Najerilla, a su paso por Nájera.   Foto: Mónica Esteban

Por ejemplo, en la mente de Mónica e Iñaki, autores de las fotos que ilustran este texto, soy otro. No sé quién, pero seguro que alguien diferente, puede que incluso muy diferente del Alberto que surgió de la mente de Benjamín, el autor de Con la vida a cuestas.

Y esas fotos me traen recuerdos de sabor agridulce. Fue en ese puente sobre el río Najerilla donde mi viaje empezó de verdad. Desde allí divisé a aquella misteriosa anciana rodeada de gatos que acabaría haciendo saltar en pedazos mi mundo emocional, obligándome a recomponer las piezas. No os cuento más, quizás prefiráis descubrir mi historia vosotros mismos.

Con la vida a cuestas, seleccionado por Amazon para la promoción #AutopublicaConKindle:

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#LibrosSolidarios

Este chico me hace recuperar la fe en la especie humana. Mirad qué bonita iniciativa para ayudar a las personas refugiadas que huyen de la guerra. Yo de vosotros/as no dejaría pasar la oportunidad de disfrutar con sus historias (sobre todo Con la vida a cuestas, de la que soy la estrella), porque además os quedará la satisfacción de estar colaborando con ACNUR y Médicos Sin Fronteras para paliar la terrible situación que atraviesan millones de personas. #LibrosSolidarios

la recacha

#LibrosSolidarios

Estos últimos días he estado dándole vueltas a qué podría hacer para ayudar de forma efectiva a los cientos de miles de refugiados que están llegando a Europa empujados por las guerras que han convertido a Siria, Irak y otros países de Oriente Medio y África en auténticas pesadillas de las que cualquiera querría huir.

Desde que empecé con ‘la recacha’, en enero de 2013, he escrito unos cuantos artículos con el objetivo de, en la medida de mis posibilidades, dar visibilidad a carnicerías como la que empezó hace más de cuatro años en Siria, que ya ha obligado a prácticamente la mitad de la población a buscar refugio en países del entorno (me río de los ignorantes que dicen que por qué no los acogen en países vecinos, sin haber invertido ni un segundo en informarse sobre los desbordados campamentos de Líbano, Jordania o Turquía

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Qué bonito encuentro literario en Babia

Primer Encuentro de las Letras de Babia y Luna

Primer Encuentro de las Letras de Babia y Luna.   Foto: Dalmacio Castro

Es la primera vez que escribo en un cacharro de éstos. Lorena se ha puesto realmente pesada con que tenía que ser yo quien os contara sobre la estancia de Benjamín y su familia en Babia y, bueno, con la ayuda de Ana, mi nieta, creo que conseguiré apañarme con las teclas.

Hay qué ver, quién me iba a decir a mí que un día acabaría usando uno de esos ordenadores. Viviendo en un pueblecito perdido en la montaña, ¿para qué iba a necesitarlo? Pues ya me veis, a mis ochenta y tantos aquí estoy, que parezco una niña pequeña aprendiendo a escribir. Me tendríais que ver, buscando con el dedo la tecla correcta… Menos mal que conservo una vista bastante buena.

Ay, que me enrollo. No os preocupéis, que voy a ser breve, más que nada porque tengo que ir al huerto a recoger unos calabacines para la cena y si me alargo mucho se me va a hacer de noche.

A lo que iba. Ya sabéis que Benjamín ha estado por aquí unos días. Él lo ha escrito en su blog y ya ha explicado cómo fue el acto literario en Riolago. Dice Lorena que incluso ha colgado la grabación… ¿Colgado? ¿De dónde? ¿Cómo es eso…? Ah, que es una cosa de internet… Vale, vale… Pues eso, que seguro que ya habéis leído su crónica.

Es un chico más majo…, y qué bien escribe, ¿verdad? Su mujer, Lucía, también es un sol. Muy simpáticos los dos. Pero el que más, el pequeño, Albert. Qué niño más ocurrente, y no para, todo el día jugando…

¿Qué dices? ¿Que me estoy enrollando? Ay, mujer… Esta Lorena es un poco menos simpática…

En fin, que yo sólo quería contaros que en La Cueta estamos muy contentos de que Benjamín se fijara en nosotros para escribir su novela. ¿Os he dicho ya que es preciosa? Tenéis que leerla. Yo estoy encantada de lo bien que salgo. Mis hijos también, y la niña, Ana, la que más. Es toda una guerrera… ¿Cómo? ¿Que me calle ya? ¿Qué dices de los calabacines?

Ay, sí. Ya lo dejo.

¡Uy, que casi se me olvida poneros el vídeo! Sí, sí, grabamos un vídeo y todo del encuentro literario. Qué bonito fue. Salió todo perfecto. Un encanto todos los participantes. Es que esta Silvia tiene mucha mano para organizar cosas, y es una poeta con una sensibilidad tremenda…

Vale, vale, Lorena; ya está… Ay, señor, qué cruz.

Anda niña, pon tú el vídeo de Benjamín, que yo no tengo ni idea de cómo se hace.

Ah, sí, que no os asustéis por los ladridos, es que estábamos junto a la sala donde se muestran los sonidos de los animales que habitan el Parque Natural de Babia y Luna y, claro, grabando con el móvil ya se sabe…

‘Con la vida a cuestas’ en Babia

Laguna Las Verdes - Babia

La Laguna de las Verdes, a los pies del Pico Montihuero.   Foto: B. Recacha

Hola. Soy Ana. Es la primera vez que escribo aquí y me da un poco de corte, pero Lorena ha insistido tanto que no he podido escaquearme. Dice que es muy importante que esta entrada la escriba yo, porque voy a ser la anfitriona y tengo que vender las bondades de Babia.

Total, que he acabado aceptando casi por agotamiento. No sabéis lo pesada que puede llegar a ponerse esta mujer. No sé de dónde saca tanta energía… ¿Qué…? ¿Que qué digo de pesada? Nada, nada, que eres un cielo…

En fin, yo a lo mío. Si habéis leído Con la vida a cuestas sabéis que paso el verano en La Cueta, con mi tío y mi abuela. La primera vez que vine, con mis padres, no podía creer lo que veía. Me enamoré al instante del paisaje, y desde aquel día deseaba que llegaran las vacaciones para volver.

También sabéis que en realidad soy rusa, aunque apenas me quedan recuerdos de mi niñez. Mi vida empezó a los siete años, el día en que mis padres me rescataron del orfanato de Moscú. Hasta aquel momento no recuerdo haber sonreído; y tampoco lo hice durante los primeros meses en Madrid. Creo que, en realidad, no abrí los ojos y el resto de los sentidos a la vida hasta el verano siguiente, cuando bajé del coche para conocer a mi tío y mi abuela.

Si os apetece, podéis conocer más sobre mi historia en la voz de María, lectora y amiga de Benjamín, el autor de la novela.

http://www.ivoox.com/nina-rusa_md_4509374_wp_1.mp3″
Pero la verdad es que no pretendía hablaros de mí, sino, sobre todo, de este pueblecito de la montaña leonesa donde soy tan feliz. Creo que Benjamín también se enamoró de Babia cuando vino hace ocho años. Por eso decidió ubicar buena parte de la acción de Con la vida a cuestas aquí, en La Cueta, en la casa de mi abuela, y por eso ha decidido volver ahora, este mes de agosto.

Creo que él os hablará con más detalle del tema… Ay, Lorena, no insistas tanto, deja que lo explique él, ¿no?… Está bien, ya lo digo yo, pero cuando Benjamín te eche la bronca a mí me dejas en paz… Bueno, pues resulta que además de para disfrutar del paisaje, la comida, la amabilidad de la gente, la naturaleza, las excursiones y los montones de cosas que se pueden hacer en Babia, Benjamín va a tener la oportunidad de presentar su segunda novela aquí, en el marco de una jornada literaria. No digo más, ya os lo contará él cuando se le baje la euforia.

¿Te parece suficiente? ¿Que le ponga más entusiasmo dices? Vamos a ver, si sólo vas a criticar ya podrías haberlo escrito tú… Sí, sí, ahora hazme la pelota con lo de “niña preciosa”. Pues que sepas que no me gusta nada que me llamen niña, que tengo ya casi veintidós años y sé apañarme muy bien solita.

Ay, no puedo con ella. Lo dejo aquí. Encantada de conoceros. Ya volveré otro día para contaros cosas de Babia. Tenéis que venir.

‘Con la vida a cuestas’ tiene nuevo booktrailer

Doy por hecho que antes de poneros a leerme habéis visto el vídeo. ¿Cómo? ¿Qué no lo has visto? Venga, va, que dura poco más de un minuto. Yo te espero…

¡Que no sigas leyendo hasta que no lo hayas visto! A ver si me voy a enfadar…

Disculpad el resto, pero es que no le dedican un vídeo a una cada día. Sí, ¡soy yo! Esas palabras las escribí yo y… Bueeeeno, vale, no es exacto al cien por cien que la chica de la imagen sea yo… Lo reconozco: tampoco la voz es mía. ¿Pero es que no recordáis que soy un personaje literario?

De todas formas, me hace una ilusión enorme. No hace nada estaba limpiando suelos y lavabos en el aeropuerto y vendiendo croissants en una panadería de mala muerte, y ahora ya me veis, estrella cinematográfico-literaria.

Sí, sí, vosotros reíros, pero con el éxito que las novelas de Benjamín están consiguiendo en la plataforma on line esa, sí, Kobo se llama, pues no os extrañe que más pronto que tarde me veáis protagonizando una peli…

¿Qué dices? ¿Que no me flipe? Va, no seas modesto, que te estás haciendo de oro con los ebooks esos… ¿De qué te ríes? ¡Deja de revolcarte por el suelo, hombre! ¿Qué he dicho que sea tan gracioso? Desde luego, no hay quien entienda a estos escritores…

En fin, que Con la vida a cuestas ya tiene dos booktrailers. El primero lo protagonizaba Alberto, con un fragmento de una de las reflexiones que aparecen en la novela, y en este segundo soy yo la que me pongo trascendente.

Es curioso cómo cuando se le pone voz a los pensamientos éstos parecen ganar profundidad, y más si es una voz como la de Mamen, La chica de los jueves, una de las blogueras del momento.

Benjamín está muy contento de que aceptara la propuesta de ponerme voz. Dice que menos mal que se lo ha pedido ahora, cuando todavía le quedan huecos en la agenda para atender a blogueros “mortales” como él, que en unos meses habrá que pedir cita previa para contactar con ella, y más después de que publique el libro en el que está trabajando, que, según le ha contado, tendrá listo muy pronto.

La verdad es que la chica tiene talento, pero tampoco me parece que sea para tanto… ¿Qué quieres ahora, “pesao”? ¿Cómo? ¿Envidiosa yo? Quita, quita, que no sabes lo que dices.

Bueno, aquí lo dejo por hoy, que ya es hora de recogerse.

Si después de ver el vídeo no resistís la tentación de leer Con la vida a cuestas, aquí tenéis las setenta primeras páginas en descarga gratuita, y aquí los sitios donde lo podéis adquirir, tanto en formato digital como en papel.

Buenas noches. Me voy a soñar con el estrellato en esta noche de luna llena.

Concursa y llévate un pack con mis dos novelas

Benjamín ha puesto el modo generoso en on y ha convocado un concurso en el que regalará tres packs con sus dos novelas, muy recomendables ambas. Os animo a que participéis.

la recacha

Hace unos días explicaba que El viaje de Pau había sido seleccionado por Kobo, una importante plataforma de libros digitales de ámbito mundial, para formar parte de la promoción de verano de su nuevo lector Aura H2O. Pues bien, parece que ha sido una buena idea aceptar la propuesta, pues durante la última semana mi primera novela ha estado entre las más vendidas en la categoría de ficción histórica, llegando incluso a ocupar el primer puesto (en el momento de escribir estas líneas ocupa el octavo).

El caso es que las buenas noticias han acentuado mi ya de por sí habitual generosidad y me he dicho que era hora de organizar un concurso para regalar libros. En concreto, tres packs con mis dos novelas: El viaje de Pau y Con la vida a cuestas. A continuación tenéis el post que he publicado en mi…

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Un viaje por los escenarios de ‘Con la vida a cuestas’

Embalse de Barrios de Luna

Embalse de Barrios de Luna, puerta de entrada a Babia.   Foto: Benjamín Recacha

Soy un personaje de ficción. Lorena, la esforzada y asqueada madre separada coprotagonista de Con la vida a cuestas, que en un momento determinado dice basta y decide tomar las riendas de su vida. Soy un personaje de ficción, sí, pero aquí me tenéis, escribiendo, hablándoos desde una pantalla.

A quienes hayáis leído el libro también os habré estado hablando; a través de la voz del narrador, de acuerdo, pero si la historia ha conseguido atraparos, habrá llegado un momento en que esa voz intermediaria se habrá diluido, de forma que los personajes habrán cobrado vida. Cuando eso ocurre, la frontera entre la ficción y la realidad desaparece, al menos mientras uno mantiene las páginas abiertas (o el lector digital encendido). Y es una sensación fantástica, ¿verdad?

Yo leo mucho, sobre todo blogs, aunque también novelas. Os lo podéis creer o no, pero eso no va a cambiar lo que os quiero contar. He leído Con la vida a cuestas… Bueno, está bien, en realidad la he vivido. De lo que os quiero hablar es de la cantidad de escenarios diferentes que aparecen, que en mi opinión casi le llegan a otorgar la etiqueta de literatura de viajes.

En realidad no lo es, porque esos escenarios tienen un papel de complemento; su objetivo es contextualizar y reforzar la carga emocional de la trama, pero, en cualquier caso, os aseguro que dan ganas de hacer más de una escapadita.

Buena parte del relato se desarrolla en la provincia de León… ¿Que si he estado? Mmmm… Vais a tener que leer el libro, porque si me voy de la lengua Benjamín es capaz de cerrarme el blog.

Hagamos un repaso de localizaciones: Barcelona, la gran ciudad, con ese aeropuerto donde he llegado a sentirme tan anulada como persona. Es curioso, también en mi matrimonio llegué a sentirme así, aunque entonces no era consciente de ello… En fin, que me desvío del tema.

Otras ciudades que aparecen son Madrid, Sevilla, Logroño, Pamplona, León, Oviedo…, pero en la mayor parte de los casos cumplen un papel anecdótico. El peso de la novela recae sobre todo en pequeñas ciudades, pueblos y parajes naturales. Yo, por ejemplo, veréis que hago un par de escapadas, a Tenerife y al precioso pueblo granadino de Salobreña.

Alberto visita muchos más lugares. La primera parada en su viaje, físico, pero sobre todo de reconstrucción personal, es en La Rioja, en Nájera, un pueblo que fue reino hace un milenio. Allí descubrirá San Millán de la Cogolla y sus monasterios de Yuso y Suso, y la narración nos llevará también al navarro Valle del Baztán y su capital Elizondo para recordar el trágico pasado de Edurne, “la bruja”.

El siguiente escenario, el más “mágico” para mi gusto, es la comarca leonesa de Babia. Un tesoro escondido, que para muchos no existe más que en el refranero popular. Pues sí, Babia es real, tanto que abruma por su belleza. El embalse de Barrios de Luna nos da la bienvenida a un paraíso natural del que el pueblecito de La Cueta se convierte en Con la vida a cuestas en su capital.

Desde allí, Alberto y otros personajes, como Irina, Ana y Pedro, nos llevan de excursión al Parque Natural de Somiedo, en Asturias, uno de los principales santuarios del oso pardo en España. Aún estoy sobrecogida con el capítulo que protagonizan la osa y sus dos cachorros… Ay, que me voy de la lengua…

No es Somiedo el único enclave asturiano que vamos a visitar con la lectura. También Llanes, Ribadesella, Pechón…, y buena parte de la costa cantábrica, desde la playa de As Catedrais en Lugo hasta San Vicente de la Barquera, ya en Cantabria. Pero, como os decía, la localización principal es la provincia de León.

De Babia a El Bierzo. Villafranca del Bierzo, uno de los puntos clave en el Camino de Santiago, es el enclave central de la tercera parte de la novela. Estoy tentada de dar nombres, pero me voy a tener que contener para no desvelar detalles relevantes…

Sólo diré que dan ganas de hacer un recorrido por todos esos lugares preciosos que aparecen: Ponferrada y su castillo templario, Las Médulas, el Valle del Silencio, los Ancares, otro paraíso natural entre León y Galicia, donde el tiempo parece haberse detenido…

Como veis, la lista es larga. Incluso una parte del relato, en la que conocemos a Helga, la fotógrafa alemana afincada en Villafranca, sucede en Alemania. Vale, vale, ya no digo más.

Sólo añadiré que si decidís darle una oportunidad a esta segunda novela de Benjamín, estoy segura de que os alegraréis de haberlo hecho.