Cómo duele el recuerdo…

recuerdos

Temo que he empezado a recordar. Nadie puede sobreponerse nunca a la noticia de que su hijo ha muerto. A mí me lo dijeron casi tres semanas después de que ocurriera, estando en la cama de un hospital, sin poder moverme, habiendo sobrevivido milagrosamente al mismo accidente que se lo llevó a él. En aquel momento deseé no haber despertado del coma, pero no fui capaz de asimilar la pérdida. No lo haría del todo hasta regresar a casa, dos meses más tarde. Físicamente estaba bastante recuperado. No así mentalmente. Aún hoy no lo estoy. Es más, ahora mismo creo que me encuentro peor que nunca…, porque he empezado a recordar.

Mi mente borró el accidente. Es posible que sea una especie de mecanismo de defensa. Si no lo recuerdas es como si no hubiera pasado. Ojalá fuera así, pero para que funcionara como un verdadero escudo ante las desgracias debería haber borrado los seis años que compartí con él. Ahora que las imágenes de aquel día han empezado a volver, preferiría mantenerlo en la oscuridad.

Acabo de soñar con el accidente. Es la primera vez que se me aparece. Ha sido una escena corta, justo los segundos previos al impacto, y ahora no puedo borrar de mi cabeza la cara sonriente de Eloy. Una cara adorable, simpática, divertida, ajena a la inminente desgracia. Tener la certeza de que no volveré a ver esa sonrisa es insoportable. ¿Qué puedo hacer?

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3 comentarios en “Cómo duele el recuerdo…

  1. No hay respuesta que uno pueda darte para sanar ese dolor. Sólo el tiempo, y tu deseo de seguir adelante. Eloy te amaba, sin duda, e imagino que él desearía verte feliz… La felicidad no está dada por la ausencia de vivencias demoledoras e irremediables; uno puede -y debe- seguir viviendo y experimentando dicha por amor a quien ya no está, por su memoria, por la riqueza que nos ha dejado, por el amor que nos ha brindado… No es fácil, no; las palabras no borran ese dolor, ninguna palabra. Sólo el cielo puede darnos la fuerza necesaria, y la creencia de que volveremos a reencontrarnos con el ser amado. Habrá muchos por qué sin respuesta en la vida, muchos… pero si aquí estamos es porque existe un propósito en nuestra vida. Me duele tu dolor… Lo siento tanto. Que Dios te de la fuerza necesaria para vivir con plenitud, como Eloy seguramente hubiera querido.

    Abrazo grande, sincero, de todo corazón.

    Te saludo desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

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